Perro o gato — Lo realmente importante

Cuando me hacen esta pregunta, la verdad no sé por dónde salir. ¿Mejor? Mejor no es ninguno, son animales, preciosos y respetables, así como nosotros y cualquier otro animal que pisa la tierra. Tras mi respuesta, la mirada de la gente es confusa.

Dando una vuelta de tuerca, entiendo el sentido con el que me hacen esa pregunta, que realmente es: ¿qué animal se adecúa más a mi? ¿con cuál voy a tener mejor relación? A ver, vamos por partes.

Es cierto que el comportamiento del perro y del gato no son iguales. El perro está más atento hacia el humano que el gato y puedes llevarlo a cualquier parte contigo y jugar con él con cualquier cosa, el gato tiene un ronroneo que el perro no puede hacer y está científicamente demostrado que el  efecto en humanos es muy beneficioso, es larga la lista de “diferencias” entre uno y otro. Está claro, son especies distintas.

Lo que no es realmente muy distinto es el humano que se adecúa a ser dueño de un gato o de un perro, ambos en esencia han de ser muy parecidos.

Tanto el perro como el gato son animales afables que se prestan con cariño a nuestra compañía, pero en su estado natural sin la presencia del hombre son animales territoriales, que viven en manadas (si, gatos también) y se rigen por una jerarquía social. He aquí el primer problema humano: no sabemos como ser un buen “jefe de la manada”. ¿Os suena? A ver si al final el encantador de perros también va a serlo de gatos! 😀

Muchos de los problemas de conducta que se dan vienen por este problema. Podemos tener claro como poner límites a un niño, como hablar con él y hacerle “entender” lo que debe y no debe hacer, pero … ¿como hacemos eso con un animal?  No, no esperes que se siente en el  sofá a charlar contigo, hay que hacer las cosas de otra manera.

Lo primero, hay que ser consciente de que la educación, la forma de ser, el comportamiento y la felicidad de ese animal (como de ese niño) está en nuestras manos, así que de primeras hay que ponerse serios y asumir la responsabilidad que conlleva.

Después, es muy importante tener claras las normas a enseñar y lo que les dejamos o no les dejamos hacer. Si un día se sube a sofá pero al día siguiente tienes visitas y no quieres que suba, tanto el perro como el gato no van a entender qué está pasando. Si se puede subir será siempre y si no, será nunca.

Otro aspecto fundamental es mostrarte siempre firme y tranquilo. Incluso que le hayas pillado con el morro en la basura, tienes que ser firme y sereno, nada de perseguirlo a gritos por la casa. Con eso solo puede estar confuso o incluso tomarlo como un juego. O cuando lo paseas por la calle (sigo hablando tanto de perro como de gato), el más sereno, tranquilo y el que controla todas las situaciones siempre has de ser tu. Si la gente entendiera esto, evitaríamos muchos perros “yo-yo” y discusiones, preocupaciones y sustos absolutamente innecesarios. Un animal equilibrado no atacará ni saldrá huyendo.

Por último, hay que ser comprensivo. Sus vidas y las nuestras se cruzan pero, en el fondo, poco tienen que ver. Nosotros estresados con el trabajo, la casa, la familia, la compra…. Y ellos todo el día solos en casa porque apenas tenemos tiempo para ellos. ¿Cómo estarías tu tras 12 horas aburrido y solo? Pues eufórico!! O enfadado porque te han dejado mucho tiempo solo. Cuando nosotros llegamos a casa tras un día agotador, ¿quién está ahí para prestarnos toda su atención incluso que tengamos un humor de perros? Pues ellos. Te quieren estés triste, enfadado, feliz o cansado. ¿Cómo no voy a entender que se haya hecho pis o que se haya afilado las uñas donde no debe? Seamos conscientes y consecuentes con nuestros actos.

¿Veis? ¿A que no somos tan distintos? Espero que ahora esa pregunta del principio cambie de significado para vosotros…

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