El gato, ese animal tan misterioso e incomprendido. Lleva siglos acompañándonos pero aún no sabemos prácticamente nada acerca de ellos, de cómo ven el mundo, de cómo sienten, cómo piensan y cómo les afectan los acontecimientos.

Los gatos nos acompañan, nos cuidan, nos enseñan, nos calman y nos alegran con su sola presencia. A nivel histórico, el gato ha sido muchas veces considerado animal sagrado. Íntimamente unido a energías superiores y divinidades. Venerado y respetado. Parece mentira lo poco que conocemos de ellos.

Cuando un gato tiene un comportamiento raro, comienza con un “problema de conducta” o nos alerta con conductas agresivas o asociales, nos topamos con un gran problema. Cuando, tras realizar todas las pruebas pertinentes y no hallar conclusión alguna, el veterinario sólo nos puede sugerir feromonas ambientales, castración o fármacos…. y ya está. Se sabe tan poco acerca de la naturaleza del gato que no pueden hacer más aunque quieran.

De este grave problema de vacío que parece no solucionarse con el paso del tiempo aflora la necesidad de personas que, desde un punto de vista holístico (completo: físico, psicológico y energético) puedan ayudarnos a comprender qué le está pasando realmente a nuestro compañero para así ayudarle y solucionar el problema.

Una vez cubierta la parte veterinaria, la etología juega un papel importante, porque conocer el comportamiento general del gato nos ayuda a ver de forma más completa las manifestaciones de los problemas. Pero sólo esto se queda corto, hay que ir más allá: hay que ver al gato como el ser completo que es, sujeto a las situaciones y circunstancias, como cualquier otro animal (incluidos los humanos), al que le afectan los cambios, las estaciones, los problemas en casa, las relaciones con otros animales y con sus personas, etc. Además, cada individuo es distinto, con su carácter y sus experiencias, por lo que cada caso hay que tratarlo como lo que es: único e independiente.

IMG_4305.2

Share
error: Content is protected !!