mi gato se rasca mucho

Mi gato se rasca mucho: el gran síntoma

Hoy vamos a hablar sobre un problema muy común que me llega muchas veces a consulta: mi gato se rasca mucho. Tanto si es permanente como temporal, el hecho de que nuestro gato se rasque mucho o muy fuerte (llegando a arrancarse el pelo) nos indica que algo está pasando. Que algo no está bien. Vamos a verlo un poco más a fondo.

Muchas veces la gente me comenta que su gatito lleva días o semanas rascándose con mucha insistencia o frotándose con los muebles de forma excesiva, haciéndose incluso heridas. O que se rasca como loco y sale corriendo despavorido varias veces al día. Estos comportamientos son bastante frecuentes.

En la mayoría de las ocasiones esta conducta tiene un origen orgánico. Por este motivo, lo primero SIEMPRE es hacer una visita al veterinario y que le hagan un chequeo completo a nivel físico e, incluso, un análisis de sangre. ¿Por qué? Pues porque no todos los problemas físicos se descubren a simple vista. Exactamente igual que en las personas. Por ejemplo, puede que el gato esté sufriendo una alergia alimentaria y que, en las zonas donde se rasca, tenga la piel en perfecto estado. Pero en un análisis de sangre podemos apreciar valores fuera de lo normal si está sufriendo una alergia ante la comida. Si se trata de un proceso autoinmune, habrá ocasiones en las que también podamos descubrirlo con una analítica. Es MUY IMPORTANTE que ante cualquier problema realicemos todas las pruebas veterinarias necesarias para no pasar nada por alto.

Dentro de los problemas orgánicos que pueden dar lugar a que el gato se rasque demasiado, los más habituales son:

 a) Dermatitis: irritación de la piel que produce picor y escozor. Puede conllevar caída del pelo en la zona, así como sequedad y descamación en la piel. También puede aparecer enrojecimiento y/o inflamación. El origen de la dermatitis puede ser físico o emocional (ansiedad o estrés, entre otros)

b) Alergia: reacción excesiva del cuerpo ante un elemento. Hay muchos tipos de alergias, como en los humanos. Puede ser ambiental, alimenticia, por contacto (frecuente ante productos químicos), alergia a fármacos o vacunas, etc. La lista es larga y hay que descartar todas las posibilidades cuando nuestro gato se rasca en exceso.

c) Pulgas y garrapatas: es más frecuente en los mininos con acceso al exterior. Pero, incluso que nuestro gato no salga de casa, puede ser objetivo de pulgas o garrapatas. Estos pequeños “bichitos” se nos pueden enganchar en la ropa o las zapatillas sin que nosotros nos demos cuenta. Son muy pequeños y se “esconden” muy bien. Además, en cuanto se agarran a nuestro gato, son realmente difíciles de encontrar entre el denso pelaje. Es importante que, si notamos que nuestro amigo se rasca mucho en una zona, peinemos a fondo esa área y descartemos que se haya enganchado un “bichito parásito”.

Aparte de los problemas físicos, hay varios problemas emocionales que pueden estar presentes cuando mi gato se rasca mucho, en una zona o por todo el cuerpo. Las alteraciones psicológicas más frecuentes que pueden provocar esta conducta son:

1. Ansiedad: ante cambios, problemas en casa, acontecimientos negativos o traumáticos, introducción de un nuevo miembro a la familia, personas “estresantes”, mudanzas, etc. Los gatos son animales muy sensibles y se ven afectados por todo lo que sucede a su alrededor. Muchas veces muestran esa ansiedad rascándose de forma excesiva, lamiéndose hasta arrancarse el pelo o frotándose contra todo hasta hacerse heridas. Tras descartar todos los orígenes físicos cuando mi gato se rasca mucho, este es el problema emocional más común en estos casos.

2. Estrés: cuando la ansiedad se prolonga en el tiempo y/o es demasiado elevada como para gestionarla correctamente, nuestro amigo peludo puede sufrir un cuadro de estrés. El estrés en los gatos siempre es agudo y puede ser devastador. Si, puede incluso llevarlos a dejarse morir. Es fundamental que nuestro minino se sienta seguro y bien en casa, cómodo y libre de ansiedad. Si tienes sospechas de que tu gato puede estar pasando una temporada de ansiedad o estrés, consulta cuanto antes con un experto que os ayude a solucionar la situación y el problema.

exceso de acicalamiento

3. Exceso de acicalado: en ocasiones nuestros gatos pueden no mostrar ningún otro síntoma aparte de pasar todo el día lavándose. Un buen día nos damos cuenta de que se lame más que antes. Incluso podemos darnos cuenta a raíz de que tenga más bolas de pelo o más pelo en los excrementos. Cualquier alteración en la conducta de acicalamiento es una llamada de atención porque algo no está bien. Sea para más o para menos. Muchas veces, los gatos que han comenzado a lamerse más, se irritan la piel y se rascan mucho o muy fuerte.

El exceso de acicalado suele ser un síntoma de ansiedad, temporal o permanente. Es importante que observes a tu gato y compruebes si aparte de rascarse mucho también se lava en exceso. Si le está ocurriendo esto, hay que llevarlo cuanto antes al veterinario y descartar cualquier problema físico antes de acudir a un psicólogo felino.

4. Hiperestesia: exceso de sensibilidad física. Los gatos que sufren hiperestesia suelen estar muy inquietos, corriendo como locos varias veces al día, con calambres en la piel como si les picara todo el cuerpo. Se lamen y se rascan muy fuerte, como si estuvieran siempre nerviosos. Este trastorno está aún poco estudiado, pese a que ocurre con frecuencia. Las causas de la hiperestesia son muy variadas, tanto físicas como emocionales. Puede ser consecuencia de una alergia, de una cirugía o de otro problema médico. Pero también puede ser motivada por una situación de estrés, por un ambiente negativo con gritos o discusiones. O en respuesta a la agresividad de otro gato de la familia, y un largo etc. Este exceso de sensibilidad física puede originar que el gato se rasque mucho o muy fuerte, pero suele ir acompañado de otros síntomas como los descritos arriba.

En conclusión, rascarse en exceso es “el gran síntoma” de muchas cosas que pueden estar afectando a nuestro amigo felino. Si mi gato se rasca mucho, ahora ya sabemos qué puede estar ocurriendo. También conocemos qué hacer y a quién acudir para que nos ayude a solucionarlo. No lo dejes pasar. El bienestar de tu gato depende de ti.

Un abrazo y un sonoro MIAU!

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